Sunday, July 09, 2006

CORTAZAR O LA ANTI-FRONTERA



Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.

Julio Cortázar


État second , el estado de máxima plenitud creativa del que hablaba Julio Cortázar, en el que conjugaba concentración y abstracción para poder escribir de una forma rauda, impredecible y totalmente exacta. ¿Es posible creer en esa pócima de tiempo en la que las palabras fluyen sin control ni destinatario hilando certeramente el delirio extenuante y pictórico que padece el escritor?. No sé, a Cortázar le funcionaba y era su forma de vida, una actitud frente al mundo que se plasmaba en una narrativa donde las fronteras que separan lo real de lo imaginario o la concentración de la abstracción, o el miedo del placer; todas esas fronteras terminaban siendo límites evanescentes o simplemente dejaban de existir.

Para qué las fronteras diría Cortázar, de hecho su obra es una propuesta por la anti-frontera, por el perímetro de libertad donde la soberanía del ser no está en su demarcación objetiva sino en la capacidad del desdoblamiento, el déjà vu, la ciencia de la ubicuidad, los paréntesis de realidad que aparecen como agujeros negros o como llamadas perdidas en un celular que nos encontramos en el inodoro del baño de un bar. La anti-frontera, la simultaneidad inconclusa del que narra, del que vive y del que lee.

Demasiados cuentos afectados por el mismo síndrome, historias desmesuradamente inasibles, circulares, lineales, elípticas, que van y vienen desde diferentes niveles de conciencia haciendo inútil la búsqueda de una sola posibilidad interpretativa, convirtiendo la perplejidad y el deslumbramiento del lector en el punto de llegada obligado después de viajar por sus cuentos. Los ejemplos donde esa ausencia de fronteras marcan a la obra son múltiples: “Las babas del diablo”, “La noche boca arriba”, “Axolotl”, “Distante espejo”, “Apocalipsis en Solentiname”, por citar algunos.

En Cortázar la necesidad de vivir en Etat second era indispensable, hablamos de un escritor que vivía atravesado por esa ambigüedad existencial entre lo fáctico y lo ilusorio, entre el espejismo y la verdad; un tipo de arrobamiento consciente que le daba la confianza necesaria
para aventurarse desde cualquier zaguán de su inconsciente o desde cualquier recodo apenas atisbado; bastaba un indicio, un guiño de la realidad tan promiscua para llevar a sus personajes y al lector a ese territorio libre, variable, musical en donde lo mágico termina trastornando códigos, referentes y metodologías.

El juego como una forma de auto defensa frente a una realidad extenuante y coercitiva, el homo ludens como desafío evolutivo que le permitía ir más allá del temor y el sentido común. Probablemente ningún otro escritor dio al juego la dignidad literaria que Cortázar ni hizo del juego un instrumento de creación y de exploración artística tan dúctil y provechoso. Pero diciéndolo de este modo tan serio, altero la verdad: porque Julio no jugaba para hacer literatura. Para él escribir era jugar, divertirse, organizar la vida –las palabras las ideas- con la arbitrariedad, la libertad, la fantasía y la irresponsabilidad con la que lo hacen los niños o los locos (Vargas Llosa,2003:15).

Esa capacidad para dejar que el juego gobierne sus escritos, sin perder de vista su determinación para seducir al lector, para obligarlo a remontarse a territorios baldíos y peligrosos dónde las certezas terminan siendo tan inútiles como volátiles; esa habilidad, a ratos, demasiado explotada es la que permite hablar de una obra soberana, entendiendo la soberanía no como la posesión de algo sino como una actitud vital o un estado de alta conciencia. El lector nunca sale de los laberintos Cortazarianos, pero es ahí en esa búsqueda aparentemente inútil donde aparece un ser soberano, capaz de proyectarse con la misma velocidad con la que lo hace su creador, la obra se convierte en un pretexto para alcanzar el mítico Etat second.

“Las babas del diablo” nos encuentra con un narrador que inicia el relato confesándonos su pánico, su urgencia por encontrar una persona narrativa que no se desintegre en medio de la historia. El sometimiento al azar del creador es intimidante: Vamos a contarlo despacio, ya se irá viendo qué ocurre a medida que lo escribo. Si me sustituyen, si ya no sé qué decir, si se acaban las nubes y empieza alguna otra cosa (porque no puede ser que esto sea estar viendo continuamente nubes que pasan, y a veces una paloma), si algo de todo eso…(Cortázar,2003:215). Siguiendo la metodología del desastre, el autor cambia constantemente de personas narrativas, por un momento se encuentra un cierto equilibrio, una aparente lógica que transparenta una sucesión de hechos inverosímiles pero que por alguna extraña razón no están tan lejos de lo que podría ser un cuento. Sin embargo al final, el extenuante pánico del escritor se vaporiza, deja de ser un sentimiento estable, ya es una secuencia de nubes alegres; termina dejando la posta al lector en la misma condición del autor, frente al cielo sin saber dónde quedó la historia ni hacia dónde fueron sus personajes. La sensación ingrávida de personajes, narrador y lector se constituyen en la alucinante propuesta de un director de orquesta para quién contar no es sinónimo de certeza ni de realidad. Contar es borrar todo lo aprendido, es someterse a una causalidad de lo inesperado, contar es diluirse junto a las palabras, personajes y sucesos. Cortázar solo es fiel a su Etat second, el lector que no entiende el juego pierde y se decepciona o simplemente vuelve a ser el mismo. La frontera entre lo que se vive y lo que se lee desaparece, siempre tiene que desaparecer porque Cortázar así lo quiso, porque las fronteras son artificios humanos, porque lo humano no tiene frontera.




BIBLIOGRAFIA

Vargas Llosa, Mario. La trompeta de Deyá. Cuentos completos. Por Cortázar Julio. Santillana, Madrid,2003.

Cortázar, Julio. Cuentos completos 1. Santillana, Madrid, 2003.

1 Comments:

Blogger andred said...

Hace tiempo he estado buscando una salida para mis bloqueos y hasta a veces me he ido al limite de la depresión, no creo haber encontrado la respuesta o la salida para mi problema pero estoy segura que por lo menos me puedo guiar

11:56 AM  

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